La primavera árabe que llevó a la crisis política a diversos
países islámicos tiene como trasfondo una profunda confrontación social y
profundas fracturas en sociedades con regímenes político-religiosos. No
obstante que en Argelia las recientes elecciones le dieron un triunfo
contundente al Frente de Liberación Nacional y que se encuentra en el proceso
de elegir al Presidente de la Asamblea Nacional, hay anuncios de los
triunfadores que hacen pensar en que la división entre los argelinos
continuarán. El enfrentamiento postelectoral entre el FLN y los islamistas y el
deseo de ejercer el poder de manera omnímoda por el triunfador llevan a suponer
que la exclusión social y política de un grupo importante, en términos de Luis
Villoro, como son los musulmanes, profundizará la fractura de esa sociedad y
dificultará la acción de gobierno. La falta de voluntad del nuevo gobierno a
favor de la inclusión, complicará la vida política, alejará el avance de la
democracia y tendrá como consecuencia una justicia débil. A ello, seguramente,
se opondrá un contrapoder organizado por los islámicos.
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