China está por enfrentarse a una nueva crisis política. El vetusto partido comunista se encuentra ante el dilema de sostenerse dentro de la ideología de izquierda o dar un viraje acorde con los profundos cambios que ha vivido su economía. Sin embargo, el duro régimen chino aun se resiste a transformarse y a través de leyes, aprobadas por la Asamblea Nacional, busca reprimir a los grupos renovadores dándole más poderes discrecionales a la polícía y a las autoridades ministeriales, lo que significa seguir atropellando los derechos humanos de la población china, la cual padece el autoritarismo. El cambio que viene en China necesariamente debe pasar por la democracia.
http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/14/actualidad/1331728000_050852.html
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