viernes, 17 de septiembre de 2010

Kybalion ¿conocimiento o creencia?

El Kybalion, obra atribuida a Hermes Tismegisto contemporáneo de Abraham, se inscribe dentro de la literatura hermética y base del ocultismo. Mediante el desarrollo de siete principios fundamentales, se trata de que quien lo lea encuentre respuestas a las grandes preguntas de la humanidad.

A manera de metáforas, el Kybalion establece como premisa básica que los labios de la sabiduría estarán sólo abiertos para quienes tengan capacidad de comprender. Así, esta obra, por cierto no original, pues en realidad es una interpretación y explicación del contenido del auténtico Kybalion busca que muchos de los cuestionamientos del hombre desde que es hombre encuentren una respuesta filosófica, que dé sentido y orientación a la vida.

Quizá de los principios más complejos de comprender es el del Todo, al que se le atribuye el carácter de deidad, pero distinta a la de la cultura occidental o judeo-cristiana, que ha imperado en este lado del mundo desde hace más de dos mil años. El Todo es espíritu, es imposible conocerlo porque nadie es capaz de conocer la totalidad de lo que existe. El hecho de que algo sea desconocido o negado para una persona o un grupo no significa que ese fenómeno o cosa no tenga existencia propia.

El conocimiento, de esta manera, siempre es parcial, porque sólo el Todo puede conocerse a sí mismo. El Kybalion no es tampoco un documento científico, en el sentido que hoy atribuimos a esa característica. Es decir que requiere comprobación y validez, por lo menos mientras esta última no sea falseada por nuevos conocimientos. Por ejemplo, durante siglos la tierra fue plana, hasta que un hombre de ciencia, Galileo Galilei, pudo demostrar que era redonda. El planeta y el sistema solar no comenzó a existir a partir del descubrimiento científico, sino que siempre estuvo ahí, quienes lo ignoraban eran los seres humanos, que tenían una “creencia” distinta respecto al Universo.

Por eso como muchos otros conocimientos, al Kybalion hay pensarlo no como una verdad absoluta, sino como una forma más de acercarse a la realidad y como una forma de explicación filosófica, sobre lo que nos rodea, en un contexto determinado. El Kybalion es solo eso, una manera de comprender y de explicarse; es, al fin de cuentas, una teoría del conocimiento que puede quedarse en el terreno de las creencias.

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