miércoles, 1 de septiembre de 2010

Tres operaciones básicas


Pensar, razonar y proponer o juzgar son las tres operaciones básicas del conocimiento. Como ya se ha dicho el pensamiento implica hacer una representación mental de un sujeto sobre un objeto. Ahora bien ese proceso conviene analizarlo a la luz de las tres operaciones señaladas.

En cuanto al pensamiento hay que entenderlo como un proceso en el que el intelecto elabora conceptos que permiten caracterizar de manera clara un objeto o fenómeno. Aquí resulta fundamental que el ejercicio de pensar sea útil en la tarea de esa formulación, sea para comprender o aprehender un objeto de estudio. Por ello, en el marco del estudio del Derecho, resulta pertinente pensar ¿Qué entendemos por Derecho? ¿Cómo lo concebimos, más aun que siendo un objeto intangible exige un esfuerzo de abstracción?

Sin embargo, un conjunto de conceptos aislados sólo le servirán a un individuo como un acervo de conocimientos. La cuestión relevante entonces es el razonamiento, que en este caso no debe confundirse como el raciocinio, sino como también como un proceso racional que permite concatenar y relacionar los conceptos elaborados o adquiridos para aplicarlos a la solución de un problema determinado.

Para lo anterior, es indispensable que el razonamiento contenga dos elementos: materia y forma. De este último aspecto se ocupa la lógica y de la materia o contenido se ocupa la disciplina de estudio. Así, por ejemplo, en el Derecho, la materia está compuesta por diversos conceptos como pueden ser la justicia, las fuentes, el poder, el Estado, etc.

De la forma, se encarga la lógica, en el sentido de que el proceso de razonamiento parta de premisas o enunciados que, al unirlos y pensarlos, lleve a una conclusión que resulten válidas, por lo menos para el grupo al que se le aplicará o lo utilizará.

El juicio entonces, como fase final del proceso de razonar algo, debe ser una conclusión o proposición que conduzca a reconocerla como verdadera o falsa. En esta etapa de la elaboración del juicio, el lenguaje y, en particular, la construcción de enunciados es un recurso de gran valor para expresar la conclusión, comunicarla y, en la medida que esta es aceptada o rechazada por un grupo determinado, como es el Derecho, sirva no sólo como un proceso intelectual sino que tenga validez práctica en la vida de los miembros de ese grupo.

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