martes, 23 de noviembre de 2010

Epistemología jurídica, perspectiva de conocimiento

Durante los últimos cuatro meses he tenido la oportunidad de acercarme al conocimiento de una forma distinta a la experiencia que tuve durante más de una década. Accedí a esa posibilidad cursando la maestría en Derecho Constitucional. Particularmente, a través de la materia de Epistemología jurídica considero que se abrieron nuevas perspectivas de aprender y comprender el Derecho.

En el curso que está concluyendo pudimos analizar y debatir no sólo lo que es el pensamiento y el conocimiento enmarcados dentro de la lógica formal, sino romper paradigmas del aprendizaje. Hubo que actuar con apertura intelectual para aceptar un acercamiento atípico en el proceso enseñanza-aprendizaje, pero también en cuestiones de fondo.

Abordar una temática heterodoxa nos permitió rebasar las teorías jurídicas formales y obtener conclusiones propias. Quizá la enseñanza más importante fue la relatividad que tiene el conocimiento y, en este caso, el Derecho. La perspectiva sobre el Derecho es multívoca. Nadie tiene la verdad absoluta, por lo que es necesario romper dogmas y atreverse a ver y percibir la realidad de distintas formas.

Aunque el uso de un método libre en el proceso enseñanza-aprendizaje a veces, por no decir con frecuencia, resultaba caótico, me parece que fue un acierto dejar y a tratar a las personas como adultos.

El uso de tecnologías de la información y en particular de medios como los blog y las redes sociales permitieron observar que las herramientas del mundo actual para la comunicación también pueden ser útiles para el aprendizaje y para intercambiar ideas de fondo, más allá de compartir vanalidades, como suele suceder con este tipo de medios.

Implicó un esfuerzo arduo combinar las responsabilidades diarias con la atención de estos medios, los cuales a veces no son compatibles con las tareas y las funciones que se desempeñan en el empleo; en ocasiones hubo que destinar tiempo que podía aprovecharse en las relaciones personales y familiares, pero hay que reconocer que el proceso de aprendizaje implica esfuerzo e inclusive algunos sacrificos.

Al final del día, la evaluación es positiva, pero también hay que reconocer que pese a la amplia difusión que permiten las tecnologías de la información, todavía son medios que no son comprendidos en todo el potencial que tienen. Así que felicitaciones a Armando Hernández, un profesor sui generis, que logró transmitir conocimientos y llevarnos, a veces con cierta presión, a pensar de manera diferente. El título de ete blog cobra mayor razón de ser al llamarse Pensar Derecho, porque considero que ese es el objetivo que en lo personal me plantee y logré hacerlo, no sé con cuánto éxito, pero hubo un cambio en mi percepción del ámbito jurídico. Sería deseable encontrar mayores espacios de discusión como éste y darles continuidad, ojalá este esfuerzo novedoso e incipiente continúe. Por lo pronto hay que seguir con la tarea de Pensar Derecho.

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